La tercera juntada tuvo lugar en Ranchos, provincia de Buenos Aires, y demostró que los Massaccesi no se rinden ante nada —ni ante la lluvia. Más de 60 personas se reunieron bajo la tormenta y el encuentro fue igual de memorable que los anteriores.
El agua no apagó el entusiasmo ni las ganas de estar juntos. Al contrario: hubo algo especial en compartir ese momento bajo la lluvia, arrimados, bajo techo, con mate y comida en común, como lo habrían hecho los abuelos.
Ranchos quedó grabada en la memoria de la familia como "la juntada de la lluvia": uno de esos momentos que, con el tiempo, se vuelven parte de la historia y de las anécdotas que se cuentan en cada encuentro siguiente.