La segunda juntada tuvo lugar en Capilla del Monte, en las sierras de Córdoba, y superó todas las expectativas de convocatoria: más de 70 Massaccesi se reunieron para seguir construyendo este vínculo que arrancó un año antes en Rosario.
Fue en Capilla donde la familia empezó a consolidarse como grupo. Los que ya se conocían del año anterior se reencontraron con más confianza, y los nuevos que se sumaban por primera vez se integraron sin dificultad —como si siempre hubieran estado ahí.
Las sierras cordobesas le dieron al encuentro un marco especial: charlas largas, mate, risas y el descubrimiento permanente de nuevas coincidencias entre familias que crecieron en distintas provincias pero con costumbres sorprendentemente similares.